Porque no tiene que ser de día para notar la luz.
Porque lo que digan a tus espaldas, eso, qué.
¿Las penas?... Están las dichas, y los amigos.
La noche lóbrega es tan larga como quieras.
¿Para qué sufrir? Ya estamos aquí, algunos camina a nuestro lado, otros toman diferentes caminos, algunos permanecen varados, y otros tomaron el camino al cielo... Pero, qué va, aquí estamos.
Jugar, abrazar, buscar, gritar, correr, amar, llorar, reír, amar, vale la pena...
Amanecí triste pero; dicen que eso te arruga y ponerse más feo... Al menos yo, paso :).
Toma una fruta, descansa de la rutina, ¡siente!, olvida... :)
Se feliz, tendremos un país mejor si actuamos mejor. :)
Amores vienen amores van, el amor a ti es lo que permanecerá.
Amigos, esos se quedan, son como de la familia.
La tristeza es buena compañía hasta cierto punto, después, adiós (:
Y ya, hoy quiero ser FELIZ.
Hermoso día.
Shalala...
Nada, nada es real...
viernes, 27 de enero de 2012
martes, 20 de diciembre de 2011
Acoso.
¡Dejenme! ¡No me miren más!... Le grite una y otra vez a aquellos rostros fatales que me acosaban. Mas más no pude hacer.
Los árboles mantenían en pie mi calma, no por mucho...
¡Dios! Solté un quejido, algo me había abierto el brazo, el liquido de la vida brotaba sin más que dolor...
Desheché mi titubeo entre lágrimas, gangrena de sombras, no, nada de eso quería...
Bum, bum, bum... Podía escuchar a mi corazón gritar su terror... ¡Detrás de mi!
Esos ojos amarillentos, ese repirar frivolo y malvado, esa sed de todo...
Corrí. Mis piernas desbordaron su furia... Pude oír sus zancadas detrás mio... Pude sentir el contraste entre mi sangre caliente y el frío sudor...
Esos rostros, ese ser... ¡Dejenme! ¡Alejense!...
Corrí... Ya no sabia si mi corazón latía o trataba de escaparse... Como era de noche no vislumbraba bien su figura... Seguía corriendo, persiguiendome.
Espectantes de mi, su presa, las caras, oh, diabólicas figuras se burlaban de mi inconveniente estado... Corrí lo más rápido que pude, tenia tanto miedo... La horrible criatura seguíame incesante... Mi miedo sedujo a mi corazón y estaba a punto de persuadirlo para que dejara de palpitar de un momento a otro... Debo aguantar un poco... Solo un poco...
Cielos, no se cansa... ¡No! ¡Nooooo!...
Tropezé... Y la horrenda criatura corría hacia mi, ¿que me haría? ¡Moriré!...
Sentí mis últimos segundos, sus zancadas me amenazaban... Mire mi vida en un parpadeo... Corría con sus demoniacos ojos comiendome ya no tan lejos... Ya estaba tan cerca, no hice por correr... Ya llegaba, ya... Hizo un ruido como un rugido, poseído, malévolo, maldito... Su descomunal fuerza se abalanzó contra mi... Ya podía respirar la muerte, azufre... Entonces... Entonces...
Una amarga tos, un seco dolor, un espantoso dolor general...
Había despertado.
Los árboles mantenían en pie mi calma, no por mucho...
¡Dios! Solté un quejido, algo me había abierto el brazo, el liquido de la vida brotaba sin más que dolor...
Desheché mi titubeo entre lágrimas, gangrena de sombras, no, nada de eso quería...
Bum, bum, bum... Podía escuchar a mi corazón gritar su terror... ¡Detrás de mi!
Esos ojos amarillentos, ese repirar frivolo y malvado, esa sed de todo...
Corrí. Mis piernas desbordaron su furia... Pude oír sus zancadas detrás mio... Pude sentir el contraste entre mi sangre caliente y el frío sudor...
Esos rostros, ese ser... ¡Dejenme! ¡Alejense!...
Corrí... Ya no sabia si mi corazón latía o trataba de escaparse... Como era de noche no vislumbraba bien su figura... Seguía corriendo, persiguiendome.
Espectantes de mi, su presa, las caras, oh, diabólicas figuras se burlaban de mi inconveniente estado... Corrí lo más rápido que pude, tenia tanto miedo... La horrible criatura seguíame incesante... Mi miedo sedujo a mi corazón y estaba a punto de persuadirlo para que dejara de palpitar de un momento a otro... Debo aguantar un poco... Solo un poco...
Cielos, no se cansa... ¡No! ¡Nooooo!...
Tropezé... Y la horrenda criatura corría hacia mi, ¿que me haría? ¡Moriré!...
Sentí mis últimos segundos, sus zancadas me amenazaban... Mire mi vida en un parpadeo... Corría con sus demoniacos ojos comiendome ya no tan lejos... Ya estaba tan cerca, no hice por correr... Ya llegaba, ya... Hizo un ruido como un rugido, poseído, malévolo, maldito... Su descomunal fuerza se abalanzó contra mi... Ya podía respirar la muerte, azufre... Entonces... Entonces...
Una amarga tos, un seco dolor, un espantoso dolor general...
Había despertado.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Ultimo suspiro.
Esta la escribí hace ya un buen tiempo, va.
"De tu alma desgarrada no queda ya nada...
Dedique mi ultima mirada a la tuya aún
condenada...
Y en esa lóbrega habitación, ante la noche
estrellada,
Tu ultima plegaria querias fuera escuchada,
Esa voz, tan fria como podia, de esperanza te
agotaba...
Tras el ultimo destello, de ti solo los recuerdos
quedaban,
Pero tu amor no terminaba, ni la muerte lo
acababa...
Y eso que sentias, eso que añorabas, en los ojos de
tu amada...
La voz amenaza, su regreso anticipaba, pero tu
amor aun emanaba...
Todas tus lagrimas, tus anhelos, a esto me
llevaban...
Ellos me rodeaban, recuerdos que mi corazon
habitaban...
Confundióse mi ultimo suspiro con las ojas que
chocaban...
En una misma noche las almas de los cuerpos
escapaban...
Y en un futuro incierto que a un barranco los
llevaba...
Pues de tu alma y la mia, ya no queda nada, ya no
queda nada..."
"De tu alma desgarrada no queda ya nada...
Dedique mi ultima mirada a la tuya aún
condenada...
Y en esa lóbrega habitación, ante la noche
estrellada,
Tu ultima plegaria querias fuera escuchada,
Esa voz, tan fria como podia, de esperanza te
agotaba...
Tras el ultimo destello, de ti solo los recuerdos
quedaban,
Pero tu amor no terminaba, ni la muerte lo
acababa...
Y eso que sentias, eso que añorabas, en los ojos de
tu amada...
La voz amenaza, su regreso anticipaba, pero tu
amor aun emanaba...
Todas tus lagrimas, tus anhelos, a esto me
llevaban...
Ellos me rodeaban, recuerdos que mi corazon
habitaban...
Confundióse mi ultimo suspiro con las ojas que
chocaban...
En una misma noche las almas de los cuerpos
escapaban...
Y en un futuro incierto que a un barranco los
llevaba...
Pues de tu alma y la mia, ya no queda nada, ya no
queda nada..."
Puedo escribirte en 10 minutos, pero los títulos no se me dan.
Que nada se va a cambiar,
que todo al fin quedará,
esta noche solamente,
nunca, nunca terminará.
Juntos vamos a brillar,
no es solo una mujer,
por todos los cielos volar,
una vida continuar.
Tán solo dimelo esta vez,
y te responderé...
no se si sea lo que quieres,
no se a donde pertenece.
Y todo el dia y la noche...
pensamiento y derroche.
Y todo el dia y la tarde...
con ganas de hablarte.
Frente a mis ojos paso...
Solo queria sacarlos...
y elevarlos hasta el cielo,
donde los pudimos ver.
¿gritar?... te quiero...
¿dejar?... te espero...
¿correr?... no quiero...
¿querer?... prefiero.
Y como los niños hacen...
correr sin creencias...
creer, sin dolencias...
Querer, a sentencias.
Un suspiro que escapa...
Una sonrisa algo vaga...
Una mirada atrapada...
esperanza ¿quemada?.
que todo al fin quedará,
esta noche solamente,
nunca, nunca terminará.
Juntos vamos a brillar,
no es solo una mujer,
por todos los cielos volar,
una vida continuar.
Tán solo dimelo esta vez,
y te responderé...
no se si sea lo que quieres,
no se a donde pertenece.
Y todo el dia y la noche...
pensamiento y derroche.
Y todo el dia y la tarde...
con ganas de hablarte.
Frente a mis ojos paso...
Solo queria sacarlos...
y elevarlos hasta el cielo,
donde los pudimos ver.
¿gritar?... te quiero...
¿dejar?... te espero...
¿correr?... no quiero...
¿querer?... prefiero.
Y como los niños hacen...
correr sin creencias...
creer, sin dolencias...
Querer, a sentencias.
Un suspiro que escapa...
Una sonrisa algo vaga...
Una mirada atrapada...
esperanza ¿quemada?.
Miradas Ocultas.
Pero estaba frente tuyo,
Había silencios parciales,
No hacia falta un murmullo
Eran ellos, tan especiales.
Hablo de tu par de ojos,
Hablo de tu nueva voz,
Hablo de tu largo pelo,
Hablo de todo y de nada.
Comencé en ese momento
Sintió mi mente el viento,
Había llegado el momento,
Había quedado sin aliento.
Tras noches de estrellas,
Tras cosas si, tan buenas,
Estaban tus cristales,
En belleza abismales.
Que salieran de mi mente,
Los deseos de acciones,
Las ganas, emociones,
Tenia que seguirlo todo.
El y nervios infundados,
Eran más transparentes,
De anoche, diferentes...
Eran ya incoherentes.
Fue algo tan bueno y fugaz
Fue efímero y algo más,
El adiós, no tardó en llegar,
El final, era un nuevo empezar...
Así fue. Comencé a vivir.
No lo olvido, no lo se.
Ahora que sigue, quiero ver.
Había silencios parciales,
No hacia falta un murmullo
Eran ellos, tan especiales.
Hablo de tu par de ojos,
Hablo de tu nueva voz,
Hablo de tu largo pelo,
Hablo de todo y de nada.
Comencé en ese momento
Sintió mi mente el viento,
Había llegado el momento,
Había quedado sin aliento.
Tras noches de estrellas,
Tras cosas si, tan buenas,
Estaban tus cristales,
En belleza abismales.
Que salieran de mi mente,
Los deseos de acciones,
Las ganas, emociones,
Tenia que seguirlo todo.
El y nervios infundados,
Eran más transparentes,
De anoche, diferentes...
Eran ya incoherentes.
Fue algo tan bueno y fugaz
Fue efímero y algo más,
El adiós, no tardó en llegar,
El final, era un nuevo empezar...
Así fue. Comencé a vivir.
No lo olvido, no lo se.
Ahora que sigue, quiero ver.
Amantes
Voló a través de los paramos, solo para encontrarse con el viento.
Cuando caigas, estaremos juntos, allá abajo.
Nadó sin reacción aparente, solo para sentir la corriente.
Cuando vueles, tomaré tu mano, llegaremos donde nadie más lo ha hecho.
Miro de reojo cada parte de la habitación, cada una de esas velas...
Cuando mueras, te alcanzaré. Si yo muero antes, quedate con lo que nunca te he dado...
Promesas... Todas, promesas.
Toco sus labios con los suyos, derramo una lágrima.
Esa luz, fuerte, temperamental, cálida... Ahora perdió todo, a la vez.
Termino, se apago.
Con la primera promesa, habían juntos caído, y se levantaron, pero ya no quedaba nada de eso...
Con la segunda promesa, paso de todo, habían besado las nubes, habían mirado la tierra, tan cerca, tan juntos...
Pero ahora, tenia tan cerca un cuerpo, mas no al ser amado... Tan cerca, y tan distante...
Dio el beso más frío jamás contado, en ese cuerpo, había tristeza, distancia, frialdad, todo menos vida...
Tomo una decisión, se acerco al cuerpo, beso la fría frente y se aparto. Soporto lo que le parecían estúpidas tradiciones, vio como el cuerpo del ser amado se hundió metros bajo tierra, junto con su felicidad...
Era una hermosa tarde, en esas solían salir solo a mirar, a estar... Solían.
Buscó incesante un martillo, un palo, algo, algo fuerte o pesado...
Fuera de la casa había pajaritos, cantando alegremente, revoloteando, felices...
Uno de ellos cortejaba a una hembra, otros solo agitaban sus alas, estáticos.
¡Boom!... Todos los pajaros huyeron de ahí, asustados, pobres, por el tremendo ruido.
Otro cuerpo.
Cumplió la tercera promesa...
Cuando caigas, estaremos juntos, allá abajo.
Nadó sin reacción aparente, solo para sentir la corriente.
Cuando vueles, tomaré tu mano, llegaremos donde nadie más lo ha hecho.
Miro de reojo cada parte de la habitación, cada una de esas velas...
Cuando mueras, te alcanzaré. Si yo muero antes, quedate con lo que nunca te he dado...
Promesas... Todas, promesas.
Toco sus labios con los suyos, derramo una lágrima.
Esa luz, fuerte, temperamental, cálida... Ahora perdió todo, a la vez.
Termino, se apago.
Con la primera promesa, habían juntos caído, y se levantaron, pero ya no quedaba nada de eso...
Con la segunda promesa, paso de todo, habían besado las nubes, habían mirado la tierra, tan cerca, tan juntos...
Pero ahora, tenia tan cerca un cuerpo, mas no al ser amado... Tan cerca, y tan distante...
Dio el beso más frío jamás contado, en ese cuerpo, había tristeza, distancia, frialdad, todo menos vida...
Tomo una decisión, se acerco al cuerpo, beso la fría frente y se aparto. Soporto lo que le parecían estúpidas tradiciones, vio como el cuerpo del ser amado se hundió metros bajo tierra, junto con su felicidad...
Era una hermosa tarde, en esas solían salir solo a mirar, a estar... Solían.
Buscó incesante un martillo, un palo, algo, algo fuerte o pesado...
Fuera de la casa había pajaritos, cantando alegremente, revoloteando, felices...
Uno de ellos cortejaba a una hembra, otros solo agitaban sus alas, estáticos.
¡Boom!... Todos los pajaros huyeron de ahí, asustados, pobres, por el tremendo ruido.
Otro cuerpo.
Cumplió la tercera promesa...
domingo, 18 de diciembre de 2011
Pesadilla, I.
•|1|. Luna.
-Con que, se han largado... ¡pues vayanse!.- se notaba en su semblante una lóbrega y muda tristeza.
De cabello cano, de mirada triste, casi muerta, anciano, podría fríamente decirse, lo que queda de un humano.
Era de noche y su hijo se marchaba en busca de su amada, la nieve, tan blanca como su alma, apenas mostraba resistencia a sus pesados pasos.
-oh, vida mía ¿donde te he de encontrar?- se decía.
Noches antes, a punto de regalarse el uno al otro su alma, los habían separado... Ella prometió decirle algo sumamente importante; el, iba a decirle todo sentimiento que en el se alojaba. Pero ahora estaban lejos, no sabia donde.
"¿Qué es la cosa tan importante que me diría? ¿Será acaso, que siendo fuerte lo mio, ella también me ama? Yo solo le diría que le amo y... Ella me ama. Lo presiento... Todo este tiempo, y su mirada... Luna, he de encontrarte...". Pensamientos lo acosaban, antojaban ser ciertos.
Desde su alejamiento, los días tristes eran tediosos sin su Luna, pero cielos, las noches... Esas noches eran eternas sabiendo que no estaba con su Luna, sino con aquella también hermosa y brillante, pero no igual luna...
Se escondió cerca de unos robles, fuertes a diferencia de él. La nieve apenas contrastaba con su piel pálida, el brillo de esa luna invadía sus ojos empujando y expulsando de si sus lágrimas... Al otro lado de esa montaña vivían Luna y su familia, pero el creyó posible que ni siquiera estuviese ahí ya, por la situación.
Entre nubosos pasajes, recordó todo. Ella, tan perfecta, su pelo largo, su hermoso rostro, ella, toda ella... No pudo evitar llorar por ella. Ambos sufrieron pero esta vez el tenia que ir por ahí, a buscarla... Una vez más.
"Te buscaré mil veces, me vestiré de nieve, degustaré la muerte, todo, si pudiese un momento verte..."
Pasaba la media noche, recordar no era hacer algo, prometer no era sinónimo de cumplir, emprendió la marcha.
Había escuchado de brujas, de demonios, de duendes, todo ese tipo de cosas, nada le importaba.
Corrió, corrió hasta no sentir sus pies. Lloro hasta que le ardieron los ojos...
"Hermosa luna, permitame hacerle compañía una noche más, solo una..." Eran delirios, seguía soñando con el encuentro perfecto... Mas no conseguía más que ahogarse en sus pensamientos.
Faltaba poco, faltaba mucho...
¿Era al otro lado de la montaña, del pueblo, del mundo, o... De la vida? De cualquier modo lo haría...
Hacia frío, le apetecía algún bocado, moría de hambre. Miro algo extraño a lo lejos, volaba, reía... Sintió ese terrible frío, resistible, por su amada...
Descendió, había volado hasta ahí, el no sabia para qué. Era bajita, de nariz larga y chueca, de un pálido enfermizo, cuando mostro su rostro se hizo notable su falta de ojos...
-Así que, vagas tan noche por aquí eh... Parece que estas cansado, ¿qué buscas por estos lugares?-La bruja se presento, fingiendo cortesía.
El estaba aterrorizado, no creía en "esas cosas", pero lo estaba mirando, aunque pensó que era una alucinación por el tiempo sin comer, y en el frío, aun así accedió a presentarse.
-Ehr... Me llamo Franz... Yo... Yo busco a Luna, si... A mi Luna...-
-¿Luna? Hay muchas. ¿Te debe dinero?, ¿te ha vendido su alma?, o, ¿es esa horrenda luna que tenemos encima?.-Expreso, más fría que la noche.
-No... Es Luna, mía... Creo. Yo la amo, teníamos tantas cosas que decirnos pero sus padres nos han separado... Llevo buscandola un par de días, noches...-
-Amor, ¡ja!. Ustedes, creyendo en eso... Bueno, ¿y?, ¿acaso no haces caso de las advertencias de los viejos del pueblo? No puedes estar aquí.-
-Mitos... Eh... Si, eso me parecen... Parecían. Pero tengo que encontrarla... Y por lo menos mirar sus ojos una ves más... Creo que seguiré mi camino...-
-¡iluso!, ¿crees en verdad que soy un reflejo de tu estúpida mente?, no, no puedes seguir e irte de este territorio que nos pertenece a otros, no- dijo ella, entre carcajadas.
-¿se refiere a, qué?.- dijo Franz, con una mezcla entre hastío y miedo.
-si sabes de las advertencias, conocerás esto... Para irte tienes que hacer un, digamos, par de sacrificios- Le respondió, y mostro los terribles dientes de su sonrisa.
Franz supo entonces que, fuera o no producto de su malformada mente, era palpable, tanto que le aterrorizaba, tanto que era un peligro constante... Pero recordó a Luna, sus palabras, su misterio... El la amaba, y ella, ¿a el?. Si quería tener respuestas tenia que salir de aprietos, podría matar, si era preciso...
Se entrego sumiso a las ordenes de la bruja, antes de ella dictarle su sentencia, suspiro una tenebrosa pausa...•
-Con que, se han largado... ¡pues vayanse!.- se notaba en su semblante una lóbrega y muda tristeza.
De cabello cano, de mirada triste, casi muerta, anciano, podría fríamente decirse, lo que queda de un humano.
Era de noche y su hijo se marchaba en busca de su amada, la nieve, tan blanca como su alma, apenas mostraba resistencia a sus pesados pasos.
-oh, vida mía ¿donde te he de encontrar?- se decía.
Noches antes, a punto de regalarse el uno al otro su alma, los habían separado... Ella prometió decirle algo sumamente importante; el, iba a decirle todo sentimiento que en el se alojaba. Pero ahora estaban lejos, no sabia donde.
"¿Qué es la cosa tan importante que me diría? ¿Será acaso, que siendo fuerte lo mio, ella también me ama? Yo solo le diría que le amo y... Ella me ama. Lo presiento... Todo este tiempo, y su mirada... Luna, he de encontrarte...". Pensamientos lo acosaban, antojaban ser ciertos.
Desde su alejamiento, los días tristes eran tediosos sin su Luna, pero cielos, las noches... Esas noches eran eternas sabiendo que no estaba con su Luna, sino con aquella también hermosa y brillante, pero no igual luna...
Se escondió cerca de unos robles, fuertes a diferencia de él. La nieve apenas contrastaba con su piel pálida, el brillo de esa luna invadía sus ojos empujando y expulsando de si sus lágrimas... Al otro lado de esa montaña vivían Luna y su familia, pero el creyó posible que ni siquiera estuviese ahí ya, por la situación.
Entre nubosos pasajes, recordó todo. Ella, tan perfecta, su pelo largo, su hermoso rostro, ella, toda ella... No pudo evitar llorar por ella. Ambos sufrieron pero esta vez el tenia que ir por ahí, a buscarla... Una vez más.
"Te buscaré mil veces, me vestiré de nieve, degustaré la muerte, todo, si pudiese un momento verte..."
Pasaba la media noche, recordar no era hacer algo, prometer no era sinónimo de cumplir, emprendió la marcha.
Había escuchado de brujas, de demonios, de duendes, todo ese tipo de cosas, nada le importaba.
Corrió, corrió hasta no sentir sus pies. Lloro hasta que le ardieron los ojos...
"Hermosa luna, permitame hacerle compañía una noche más, solo una..." Eran delirios, seguía soñando con el encuentro perfecto... Mas no conseguía más que ahogarse en sus pensamientos.
Faltaba poco, faltaba mucho...
¿Era al otro lado de la montaña, del pueblo, del mundo, o... De la vida? De cualquier modo lo haría...
Hacia frío, le apetecía algún bocado, moría de hambre. Miro algo extraño a lo lejos, volaba, reía... Sintió ese terrible frío, resistible, por su amada...
Descendió, había volado hasta ahí, el no sabia para qué. Era bajita, de nariz larga y chueca, de un pálido enfermizo, cuando mostro su rostro se hizo notable su falta de ojos...
-Así que, vagas tan noche por aquí eh... Parece que estas cansado, ¿qué buscas por estos lugares?-La bruja se presento, fingiendo cortesía.
El estaba aterrorizado, no creía en "esas cosas", pero lo estaba mirando, aunque pensó que era una alucinación por el tiempo sin comer, y en el frío, aun así accedió a presentarse.
-Ehr... Me llamo Franz... Yo... Yo busco a Luna, si... A mi Luna...-
-¿Luna? Hay muchas. ¿Te debe dinero?, ¿te ha vendido su alma?, o, ¿es esa horrenda luna que tenemos encima?.-Expreso, más fría que la noche.
-No... Es Luna, mía... Creo. Yo la amo, teníamos tantas cosas que decirnos pero sus padres nos han separado... Llevo buscandola un par de días, noches...-
-Amor, ¡ja!. Ustedes, creyendo en eso... Bueno, ¿y?, ¿acaso no haces caso de las advertencias de los viejos del pueblo? No puedes estar aquí.-
-Mitos... Eh... Si, eso me parecen... Parecían. Pero tengo que encontrarla... Y por lo menos mirar sus ojos una ves más... Creo que seguiré mi camino...-
-¡iluso!, ¿crees en verdad que soy un reflejo de tu estúpida mente?, no, no puedes seguir e irte de este territorio que nos pertenece a otros, no- dijo ella, entre carcajadas.
-¿se refiere a, qué?.- dijo Franz, con una mezcla entre hastío y miedo.
-si sabes de las advertencias, conocerás esto... Para irte tienes que hacer un, digamos, par de sacrificios- Le respondió, y mostro los terribles dientes de su sonrisa.
Franz supo entonces que, fuera o no producto de su malformada mente, era palpable, tanto que le aterrorizaba, tanto que era un peligro constante... Pero recordó a Luna, sus palabras, su misterio... El la amaba, y ella, ¿a el?. Si quería tener respuestas tenia que salir de aprietos, podría matar, si era preciso...
Se entrego sumiso a las ordenes de la bruja, antes de ella dictarle su sentencia, suspiro una tenebrosa pausa...•
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