martes, 20 de diciembre de 2011

Acoso.

¡Dejenme! ¡No me miren más!... Le grite una y otra vez a aquellos rostros fatales que me acosaban. Mas más no pude hacer.
Los árboles mantenían en pie mi calma, no por mucho...
¡Dios! Solté un quejido, algo me había abierto el brazo, el liquido de la vida brotaba sin más que dolor...
Desheché mi titubeo entre lágrimas, gangrena de sombras, no, nada de eso quería...
Bum, bum, bum... Podía escuchar a mi corazón gritar su terror... ¡Detrás de mi!
Esos ojos amarillentos, ese repirar frivolo y malvado, esa sed de todo...
Corrí. Mis piernas desbordaron su furia... Pude oír sus zancadas detrás mio... Pude sentir el contraste entre mi sangre caliente y el frío sudor...
Esos rostros, ese ser... ¡Dejenme! ¡Alejense!...
Corrí... Ya no sabia si mi corazón latía o trataba de escaparse... Como era de noche no vislumbraba bien su figura... Seguía corriendo, persiguiendome.
Espectantes de mi, su presa, las caras, oh, diabólicas figuras se burlaban de mi inconveniente estado... Corrí lo más rápido que pude, tenia tanto miedo... La horrible criatura seguíame incesante... Mi miedo sedujo a mi corazón y estaba a punto de persuadirlo para que dejara de palpitar de un momento a otro... Debo aguantar un poco... Solo un poco...
Cielos, no se cansa... ¡No! ¡Nooooo!...
Tropezé... Y la horrenda criatura corría hacia mi, ¿que me haría? ¡Moriré!...
Sentí mis últimos segundos, sus zancadas me amenazaban... Mire mi vida en un parpadeo... Corría con sus demoniacos ojos comiendome ya no tan lejos... Ya estaba tan cerca, no hice por correr... Ya llegaba, ya... Hizo un ruido como un rugido, poseído, malévolo, maldito... Su descomunal fuerza se abalanzó contra mi... Ya podía respirar la muerte, azufre... Entonces... Entonces...
Una amarga tos, un seco dolor, un espantoso dolor general...

Había despertado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario