lunes, 19 de diciembre de 2011

Amantes

Voló a través de los paramos, solo para encontrarse con el viento.
Cuando caigas, estaremos juntos, allá abajo.
Nadó sin reacción aparente, solo para sentir la corriente.
Cuando vueles, tomaré tu mano, llegaremos donde nadie más lo ha hecho.
Miro de reojo cada parte de la habitación, cada una de esas velas...
Cuando mueras, te alcanzaré. Si yo muero antes, quedate con lo que nunca te he dado...

Promesas... Todas, promesas.

Toco sus labios con los suyos, derramo una lágrima.
Esa luz, fuerte, temperamental, cálida... Ahora perdió todo, a la vez.
Termino, se apago.

Con la primera promesa, habían juntos caído, y se levantaron, pero ya no quedaba nada de eso...

Con la segunda promesa, paso de todo, habían besado las nubes, habían mirado la tierra, tan cerca, tan juntos...

Pero ahora, tenia tan cerca un cuerpo, mas no al ser amado... Tan cerca, y tan distante...
Dio el beso más frío jamás contado, en ese cuerpo, había tristeza, distancia, frialdad, todo menos vida...

Tomo una decisión, se acerco al cuerpo, beso la fría frente y se aparto. Soporto lo que le parecían estúpidas tradiciones, vio como el cuerpo del ser amado se hundió metros bajo tierra, junto con su felicidad...

Era una hermosa tarde, en esas solían salir solo a mirar, a estar... Solían.
Buscó incesante un martillo, un palo, algo, algo fuerte o pesado...

Fuera de la casa había pajaritos, cantando alegremente, revoloteando, felices...
Uno de ellos cortejaba a una hembra, otros solo agitaban sus alas, estáticos.

¡Boom!... Todos los pajaros huyeron de ahí, asustados, pobres, por el tremendo ruido.

Otro cuerpo.
Cumplió la tercera promesa...

2 comentarios:

  1. ay! ¿Por qué sí la/lo quieres, están lejos? ¿Por qué soportarlo sí de una, tres, promesas se podían hacer mil más? Sí era amor... ay, ay, ay! (me sonó tan, la historia de mi vida!)

    ResponderEliminar